El Soldado 馃獤.
Vivo asustado, vivo petrificado.
He dedicado mi vida a una organizaci贸n. Sin condici贸n.
Pens茅 que ser铆a mi salvaci贸n, quise que fuera mi sanaci贸n.
Porque yo, sin dinero, sin negocio, ¿qu茅 soy? Mi prestigio.
En un mundo donde todo es porte, elegancia, cuerpo y mucho pecho. Donde la sociedad te califica por cu谩nto dinero hay en tu cartera y qu茅 cargo tienes.
Escog铆 lo que no me gust贸: servir al sistema en la organizaci贸n. Pero los grandes mentirosos le llaman instituci贸n.
Yo les llamo institucionalizados, porque sin su bendito trabajo no sienten orgullo, ni pulso, ni amor por ellos mismos.
Todos se definen por ropas caras, todos se visten iguales.
Todo es rango, jerarqu铆a, vara; porque miden con locura al reci茅n llegado.
Yo solo quiero respirar, salir al exterior y poder sentir la libertad. Pero jam谩s la conocer茅 si dedico mi juventud a una c谩rcel de oro y a un sueldo ostentoso que no me deja estudiar... Explorar, sentir y desbordarme.
Mi 煤nica salvaci贸n es Eva Mar铆a: siempre fitness, psic贸loga, mujer, diosa. Sobre todo, el o铆do que escucha con paciencia, analiza, administra su psicolog铆a inversa y nos muestra su psicolog铆a narrativa.

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