domingo, 31 de mayo de 2026

EL COSTO DE ESCRIBIR

Para mas informacion enlace : 

https://www.webnovel.com/es/book/%22bajo-la-mirada-de-las-diosas-el-ascenso-del-short-king-en-el-harem%22_35312474400799305




Desde hace un tiempo, digamos unos 75 días, estoy escribiendo una novela llamada: Bajo la mirada de las diosas: el ascenso de Short King en el harem. Es muy buena, me gusta, pero me consume mucha energía porque uso elementos que tocan fibras muy sensibles de mi ser como mujer y como ser humano. Luzsil sufre de disfasia; es una mujer que desde que nació no pudo comunicarse adecuadamente. Es humillante para ella recibir críticas o que los hombres deseen aprovecharse de su condición solo por ser una persona con discapacidad o con habilidades especiales.

Analuz Sonemi es su madre, pero lejos de ayudarla, siente celos de su propia hija y de su posición económica, porque a los 19 años de la joven, ella no tenía las oportunidades que hoy tiene su hija. Analuz padece de un síndrome de Peter Pan agresivo y una doble personalidad que ella tituló como «Kowappa», quien tiene 17 años eternos y es una depredadora capaz de humillar a cualquier hombre si siente que está en peligro. No es una femme fatale, es más que eso; es, en esencia, la Diosa del Caos Administrado. Ya sobrepasé las 110 mil palabras en 60 capítulos y aún no llego al final, pero falta muy poco; solo espero poder terminar en los siguientes días para seguir con mi próximo proyecto: Bienvenidos a 1995: Como Lolita te escribo, Mi Clou.

Y sí, todos mis proyectos son de mujeres. También tienen razón: algunas de mis mujeres o hijas literarias son víctimas y otras victimarias, pero todas son rebeldes, luchan y, así pierdan la batalla, siguen adelante. No hay pecado en ser mujer; el pecado es no haber aprendido a ser una mujer del siglo 21 sin importar tu opción sexual. Una mujer es más que grandes pechos y un buen culo. Una mujer es valiente, emocional y, por lo mismo, rica en su mundo psíquico; es poder, es sexi, pero para embellecer su personalidad, no para glorificar al hombre.

Es independiente y ama los dos polos opuestos; disfruta mucho exprimiendo hasta la última gota de sus amantes en experiencia y romance: novios, esposos, tu compañero o compañera. Pero también, cuando está sola —o mejor dicho, la mujer nunca está sola, solo se dio un tiempo para meditar y reflexionar—, aprende a amar su soledad, su silencio y su cuerpo en privado. Porque no hay mejor caricia que la que tus manos y tu mente dibujan en tu sagrada piel.


Con amor: Eva María Sagasti Mercier_21 💜

PAGINAS DEL UNIVERSO DE EVA MARIA SAGASTI MERCIER_21

EL NECROVERSO: ALTAR DE LA MEMORIA.  


Necroverso Altar

sábado, 30 de mayo de 2026

LA VIRGEN ROJA

 

La Virgen Roja es un concepto que desnuda la brecha existente en todo personaje histórico o mítico entre su realidad tangible y el concepto abstracto que las creencias populares construyen a su alrededor.


Un claro ejemplo de esta dualidad es la Virgen María. Por un lado, existió la mujer real: la madre de Jesús y pareja de José que, tras el nacimiento del nazareno, llevó una vida activa como esposa y madre, teniendo más hijos, lo cual era común en la época. Por otro lado, coexiste el mito mariano: la virgen inalcanzable, ejemplo de virtud y pureza absoluta que permaneció inmaculada antes, durante y después del parto, y que murió siendo virgen. Esta construcción mítica no solo fue el inicio de un dogma, sino que contribuyó enormemente a vigilar, inducir y controlar que la mujer llegara virgen al matrimonio; decretando que, de no ser así, perdía su valor como persona y era tachada de descarriada.

La Virgen Roja es la antítesis perfecta de este dogma. En mi universo, representa una creencia ancestral, un mito que ha sumado adeptos durante cientos de años hasta llegar a nuestra era. Hoy en día, sus estatuas se erigen de manera similar a las de nuestro mundo, pero con una diferencia perturbadora: la Virgen Roja viste un hábito salpicado de carmesí y reposa con las piernas abiertas, con un manto que cubre a medias su sexo y sus pezones. A pesar de su carga transgresora, para muchos es la representación máxima de lo sagrado.

Porque, ¿qué es verdaderamente lo santo? Para mí, la santidad no radica en una mujer libre de manchas, culpas, pecados o sufrimientos. Para mí, santa es aquella mujer de carne y hueso que tiene la valentía de vivir a pesar de sus limitaciones iniciales; esa que luchó, se equivocó y cayó, pero que aun así se lava el rostro trasnochado y sufriente para regalarle una sonrisa a sus semejantes. Eso es lo santo: un rostro lavado y real, nunca inmaculado.

Sin embargo, el culto de la Virgen Roja busca incansablemente el avatar de su deidad. Si los fanáticos sospechan que una mujer encarna ese pináculo indomable, la sientan en el altar y la profanan; la convierten en la víctima de un ritual donde devoran su cuerpo como el pan y la sangre de la diosa. Es visceral y aterrador, sí. Pero, ¿acaso la humanidad no ha quemado mujeres bajo la acusación de brujería? ¿Acaso no existen hombres que abandonan a sus parejas solo porque no son vírgenes? ¿Acaso las redes de trata de personas no secuestran mujeres explotando el fetiche de la virginidad? La humanidad, devorada por las creencias heredadas de sus antepasados, comete atrocidades amparadas en el nombre de dioses omnipresentes.

Este es solo uno de los muchos conceptos que desgarran y gobiernan mi mundo.

Con amor, Eva María Sagasti Mercier_21

viernes, 29 de mayo de 2026

AUTORA DE LA VERDAD ROTA


Eva María Sagasti Mercier, nacida el 8 de abril de 1992, es una mujer que, a raíz de su crianza en un entorno rural rígidamente controlado por la religión, se vio obligada a mutar en un ser antisistema. Detesta profundamente la opresión, el abuso de poder y el machismo.

A través de sus vivencias, ha construido un concepto que denomina La Verdad Rota, cuyo núcleo es la psicología narrativa. Su intención es desnudar la hipocresía de los sistemas: esas cadenas invisibles que nos gobiernan en cada elección y decisión, actuando como un monstruo cósmico al servicio de los gobiernos.

A este estilo de escritura tan visceral, crudo y transgresor, ella lo define bajo un sello de identidad único: Mi Carmesí Intenso.

MI CARMESI INTENSO

  Como todo ser humano, vivo con intención. Siempre con indecisión; a veces me paso de la raya y otras abuso de mi exceso de confianza. Pero...